IMÁGENES DEL PRIMER DÍA POR ORSCHANSKI

El reconocido pediatra cordobés, Enrique Orschanski, nos brinda estas líneas en exclusiva para este comienzo de ciclo lectivo.


Imágenes del primer día

 

El día inicia con un cielo plomizo. Desde temprano el tránsito se ha complicado con  semáforos lentos y baches que parecen caries de una ciudad que no usa cepillo. Todos intentan llegar a tiempo al primer día de clases, pero la pereza de los chicos es atroz; lagañas que arden, bostezos interminables y quejasen diferentes tonos se escuchan en los autos y en las veredas.

Desde anoche muchos ensayan las nuevas rutinas que depara este año: transportistas en busca de mejores recorridos, abuelas que esperan cuidar bien a los que no se quedan en casa,padres que aún no entienden los precios de los útiles ymaestras que esperan “buenos modales”en quienes les toquen en suerte.

En un jardín maternal,Catalina se aferra a un picaporte; no llora, pero está a punto. La maestra le repite que “todo va a estar bien, que hay amiguitos…que van a jugar”. Con tres años ella sólo piensa en volver a casa con su mamá, sin amigos, juegos ni “adaptación”. La madrequedó agazapada y con el cuello estirado para adivinar si ése llanto es el de su hija o de otro. Cuando percibe el silenciosuspira y partehacia el trabajo. Para Cata no es fácil comprender los aspectos educativos y sociales del jardín. Entró de la mano de la seño pero sigue haciendo pucheros.

            Amenaza llover. Los rezagados llegan con paraguas.

En un aula de  primario Franco mira hacia los lados y no puede concebirestar de nuevo en clase (¡y en quinto grado!). Agazapado, mira cómo la pizarra comenzó a llenarse de frases entusiastas y letra aparatosa. Para él todavía es verano, aunque el calendario marque el odiadofin de las vacaciones. Otra veza despertarse temprano cada mañana, a desayunar sin apetito, a usar uniforme que pica y zapatos que aprietan. Cada año pareciera costarle más empezar y hoy, especialmente hoy, le molesta de modo especial ese tono alegrey chillónde su motivadora maestra. Por suerte están susamigos de siempre (¡cómo crecieron!); y Larita, esa vecina de banco que desde tercero le quita el sueño. Ella, ni enterada, aunque él conserva las esperanzas de ser retribuido. Tal vez éste sea el año para hablar, para contarse cosas, en fin, ya verá.

            Ahora caen gotas aisladas, nada importante.

            Durante el segundo módulo de Historia, Pedro levanta la vista y se encuentra con la mirada del curso entero, incluido el profesor.Distraído con sucelu nuevo no escuchó la pregunta, y ahora tiene que salir de ésta lo antes posible. “Perdón profe, no sabía que me hablaba a mí”. El profe sonríe y sigue con la clase; en el segundo módulo del primer día no vale enojarse. Pedro sonríe avergonzado yguarda el teléfono en su mochila. Se promete estar atento, aunque no sabe si podrá cumplir. Vuelve a rascarse las piernas; otra vez anoche durmió mal por los mosquitos.

            Finamente la tormenta se dispersa y ahora arde el sol.

En el recreo el patio es torbellino de chicos que corren, gritan y se empujan. A media mañana todos terminan bañados en sudor, las caras encendidasgracias a unos uniformes ridículamente abrigados para la época; también los encuentros, los abrazos y el exceso de repelente.

Es el primer día de clases y cada quien comienza pensando en sus prioridades. Los maestros esperan que sea reconocido su trabajo. Los padres negocian horarios y traslados. Los cantineros administran los aumentos en las golosinas.

Y los chicos, sobre todo, calculan cuánto falta para el primer feriado.

 

Posdata para padres:

  1. Los chicos demoran entre 2 y tres semanas salir del modo “vacaciones” para entrar en modo “escolares”. Paciencia.
  2. El clima sigue caluroso. Evitar abrigos innecesarios aunque el uniforme obligue. ¡Hidratarlos mucho!
  3. Seguir usando repelente. Los mosquitos no saben de ciclos lectivos.
  4. Actualizar vacunas según calendario. Para quienes rehúsan vacunar a sus hijos les recuerdo que no es una decisión personal sino comunitaria.
  5. Los bostezos, el desinterés y el sueño profundo es la manera más contundente de demostrar que preferían seguir de vacaciones.
  6. Desayuno es una palabra que significa “salir del ayuno”. Con lo que sea.
  7. No insista en pedir “algo” a su pediatra para que este año no se enfermen. Lo harán igual.
  8. “Vacacione” algún día de la semana, sin tareas ni responsabilidades.
  9. No proteste; usted quiso tener hijos. Son lo mejor que hay, incluso en marzo.
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